Por absurdo que parezca, es la conclusión más razonable (aparcando la física y la química) a la que podemos llegar. Antes de que empezase la hecatombe del volcán islandés Piticandemor, los chicos de Top Gear estaban situados muy cerquita, grabando un programa sobre ascensión a un lugar así.
Fueron a lomos de Toyota Hilux especialmente equipados para condiciones extremas y no, no trataban de arrojar los pick-up al volcán para asegurarse que eran indestructibles, como cierto modelo de los años 80. Sí, ese que hundieron, prendieron fuego, estamparon, colocaron en la azotea de un edificio que se voló...
Bromas aparte, son modelos preparados por Arctic Trucks, resisten hasta las infernales temperaturas de la falda del volcán que reventarían unos neumáticos cualquiera. Los suyos iban refrigerados por agua. Se han tomado espectaculares imágenes a pocos metros de la puerta al infierno.
Próximamente veremos en su show este espectacular episodio. Al poco tiempo de dejar de grabar y marcharse el equipo de producción, se produjo la famosa erupción, que ha hecho retroceder a los europeos en materia de transporte a varias décadas atrás, para evitar más de una catástrofe aérea.
Desde luego quedará para la posteridad y el anecdotario de la BBC.
Al final, la famosa erupción terminó afectándoles. Jeremy Clarkson ha relatado en su columna dominical del Times Online su odisea para volver al Reino Unido desde el centro de Alemania, donde se encontraba el jueves por la mañana.

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